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domingo, 14 de agosto de 2016

ANORGASMIA FEMENINA


Durante muchos siglos se le negó a la mujer la legitimidad de sentir placer durante las relaciones sexuales, por cuestiones del orden religioso o moral, por las cuales la sexualidad representaba sólo una forma de reproducción. Si bien se aceptaba el placer en el hombre, no así en la mujer, ya que en ella se lo consideraba inmoral. Como consecuencia de tantos años de represión, hoy en día se sienten sus repercusiones negativas, tanto que la anorgasmia femenina constituye una de las disfunciones sexuales más comunes. La anorgasmia puede definirse como la ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal, producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo.
El orgasmo femenino es un proceso complejo, que tiene componentes biológicos, psicológicos y sociales. Estos últimos son claves y así lo demuestran importantes estudios antropológicos. En aquellas culturas en que se permite que la mujer disfrute del sexo −tal como lo hace el hombre−, la mujer tiene orgasmos regularmente. Mientras que en culturas que censuran el placer femenino, la mujer tiene muchas más dificultades para alcanzar un orgasmo.
En el caso de esta disfunción la mujer puede tener deseo y excitación sexual,  sin embargo por diversos factores no culmina la fase de orgasmo. Es una de la disfunciones más frecuentes en las mujeres, pudiéndose encontrar en frecuencias de casi entre el 30 y 40% de la población femenina en Latinoamérica. Mucha de esta responsabilidad se la podemos atribuir al machismo y a la falta de educación sexual de nuestras poblaciones; en donde el hombre en muchas ocasiones se centra en su propia satisfacción y en su eyaculación sin darle importancia a la satisfacción de su pareja, adicionalmente la insistencia de “proveer” el orgasmo solamente por medio de la penetración, pues la mayoría de las mujeres (75%) sólo puede alcanzar el orgasmo a través de la estimulación continua de su clítoris.  
Para diagnosticar ésta como una disfunción sexual o inhibición debe ser recurrente y persistente, a pesar de que se estimule adecuadamente. Esto quiere decir, que existiendo todas las condiciones físicas y emocionales para lograrlo, el orgasmo no se presenta. Existen varios tipos de anorgasmia las de origen orgánico - natural (embarazo, el climaterio,  la vejez, etc.); las de origen patológico y medicamentoso; las de origen sociocultural y psicológicos; entre los cuales se encuentra la falta o mala  educación sexual, vergüenza, culpa, fobias, neurosis, psicosis, mala relación de pareja actual o pasada, ambiente familiar alterado, exceso de estrés, sentimientos negativos hacia el propio cuerpo, problemas de autoestima, etc.
Actualmente existen programas de entrenamiento para esta disfunción que se realizan paralelamente a la psicoterapia que dan excelentes resultados. La anorgasmia en la mujer conlleva directamente a la frustración de ambos y suele generar grandes dificultades, ya que la sexualidad pasa de ser un fenómeno normal y placentero a una situación de frustración y desencuentro; que si no es bien manejada por ambos suele ser un motivo de distanciamiento en las parejas. 

lunes, 11 de julio de 2016

LA IMPOTENCIA SEXUAL


La impotencia -cuyo término médico es el de "Disfunción Eréctil (DE)"- es la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Cuando un hombre es estimulado sexualmente, las arterias del pene se relajan y dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta. A medida que el pene se expande, las venas del pene se comprimen, y la sangre no puede salir. Con más flujo sanguíneo entrando y muy poco saliendo, el pene se vuelve cada vez mayor y más firme.

La mayoría de los casos de DE (70-80 %) están asociados con alteraciones físicas y no psicológicas. La DE se puede producir por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre; o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona). Además, muchos medicamentos comunes—medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, etc. pueden causar DE como efecto secundario.

Sin embargo, muchos hombres sufren de una combinación de factores orgánicos y psicológicos. Cuando no hay enfermedad orgánica que genere la Disfunción Eréctil se habla de un tipo de DE funcional o psicógena. Las causas psicológicas de la disfunción eréctil incluyen la ansiedad de desempeño, el estrés, la depresión y los conflictos matrimoniales. Para comprender este tipo de casos es necesario mencionar que la función sexual se encuentra íntimamente relacionada con la psique y las emociones de la persona, de forma que cualquier alteración de éstas puede repercutir en la erección. Por eso es que el estrés, cansancio, estados depresivos, conflictos de pareja, problemas familiares y laborales o cualquier otro problema que agobie al hombre puede provocarla. Incluso el hecho de no haber podido mantener relaciones en alguna ocasión se convierte para algunos hombres en un problema agravando la situación y convirtiendo en el factor que detona la Disfunción Eréctil.

Adicionalmente la disfunción eréctil puede ocasionar o exacerbar problemas psicológicos tales como: falta de motivación, baja autoestima, frustración, falta de confianza en sí mismo y depresión. Consecuentemente, las relaciones personales, familiares y de negocios pueden verse afectadas. Estudios recientes indican que las personas que gozan de una buena salud sexual no sólo sufren menos problemas de depresión, ansiedad, hipertensión, diabetes, úlcera, cansancio, virus y otras afecciones, sino que además tienen una expectativa de vida más larga.

La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos hombres buscar ayuda para un trastorno que puede, en la mayoría de los casos, beneficiarse de un tratamiento médico y psicológico.

domingo, 26 de junio de 2016

TRASTORNO DEL DESEO SEXUAL


El Deseo sexual hipoactivo, es considerado como la disminución o ausencia de fantasías o deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. El trastorno provoca un malestar acusado o dificultades de relación. Una persona sana se interesa por la sexualidad, sobre todo después de llegar ala pubertad. El deseo es más intenso en algunas épocas que en otras, disminuye cuando una persona está demasiado absorbida por su trabajo u otras actividades y aumenta cuando la persona tiene una oportunidad sexual excitante y cuando está en compañía de una persona que le atrae mucho.
Son muchas las personas que padecen este problema, aunque no todas llegan a una consulta profesional para recibir el diagnóstico adecuado y la ayuda psicológica y sexológica  que requiere el trastorno. Siendo la esfera de la sexualidad tan importante para la calidad de vida del ser humano, muchas de estas personas vivirán insatisfechas e infelices. En el plano de la pareja esto puede tener consecuencias importantes. Aunque un buen número de individuos no revelarán ante su pareja esta situación, y podrán seguir manteniendo relaciones sexuales, pero sintiendo una gran apatía. En otros casos, la ausencia de deseo y hasta las disfunciones que pueden aparecer en carácter reactivo (impotencia, dispareunia, anorgasmia) harán que la actividad sexual de la pareja mengüe y hasta desaparezca, lo cual lleva generalmente a serios problemas de relación.
Aunque a veces el problema puede estar motivado por alguna anomalía orgánica (carencias hormonales, trastornos endocrinos,  insuficiencia renal, etc.) lo más normal es que el problema obedezca a causas psicológicas como un bajo nivel de autoestima,  estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, mala relación de pareja, una historia de abusos sexuales, etc. Esta disfunción requiere un  programa de tratamiento más largo y más completo que otras, aunque el terapeuta en este caso puede ayudarle a descubrir las causas que motivan dicha inapetencia sexual y a proporcionarte  recursos necesarios para que dicho deseo se vea incrementado.
El tratamiento se debe orientar hacia los factores que pueden inhibir el interés sexual y con frecuencia pueden ser múltiples. Algunas parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja antes de centrarse directamente en el incremento de la actividad sexual. Algunas parejas necesitarán un poco de instrucción sobre el desarrollo de destrezas en la  resolución de conflictos y requerirán ayuda para resolver las diferencias en aquellas áreas no relacionadas con el sexo. El entrenamiento en la  comunicación para hablar a nivel de emociones, mostrar comprensión, resolver las diferencias de tal forma que refleje sensibilidad y respeto por los sentimientos de ambas partes, aprender cómo expresar la ira de manera constructiva y reservar el  tiempo para las actividades de la pareja, el afecto y hablar tienden a estimular el deseo sexual.
Muchas parejas también necesitarán concentrarse directamente en la relación sexual, donde a través de la educación  y las tareas de pareja puedan expandir la variedad y el tiempo dedicados a la actividad sexual. Es posible que algunas parejas necesiten concentrarse en las formas de poder acercarse sexualmente a la otra persona de una manera más interesante y conveniente y en cómo rehusar una invitación sexual de una forma suave y discreta.
Los trastornos de deseo sexual son con frecuencia los problemas sexuales más difíciles de tratar, en especial si se presentan en los hombres. Por lo tanto, se debe buscar asesoría de un especialista en sexualidad y terapia de pareja. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

LAS DISFUNCIONES SEXUALES

     

     
    La sexualidad humana es una parte básica del total de la personalidad y debe ser considerada como un proceso a lo largo de toda la vida, el cual va desde la infancia hasta la ancianidad y que tiene consecuencias biológicas, psicológicas y morales. Las disfunciones sexuales son problemas en el funcionamiento erótico de las personas que usualmente impiden el desarrollo de una vida sexual plena, el desarrollo de vínculos eróticos satisfactorios en las parejas y que, muy frecuentemente deterioran la autoimagen y la autoestima de las personas. Sus determinantes pueden encontrarse en una variedad de niveles de nuestra naturaleza humana, desde nuestra constitución biológica hasta la naturaleza del vínculo de pareja y el ambiente social y cultural en que nos desenvolvemos.

     Las disfunciones sexuales son trastornos que tienen su origen tanto encausas orgánicas (físicas) o psicológicas y afectan tanto a hombres como a mujeres. Cada vez más personas acuden al psicólogo o al sexólogo para resolver unos problemas que hasta hace pocos años se abordaban en la intimidad de la pareja, o simplemente se mantenían ocultos. Son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida íntima plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja.

     Padecer de algún tipo de trastorno sexual es algo muy común hoy en día. Lo mejor que se puede hacer es buscar el tratamiento adecuado lo antes posible, para volver a disfrutar de la vida sexual plena que tanto la persona afectada como su pareja merecen.

     Las disfunciones sexuales se presentan en cualquier individuo, en forma independiente de la edad, sexo, raza, religión, estado civil, etc. Son muchas y diversas las causas que conllevan a los trastornos de la respuesta sexual. El 60% de los casos de trastornos de la respuesta sexual son debidos a una respuesta de ansiedad intensa, específica al encuentro sexual. Otro 20 a 30% está determinado por factores orgánicos, enfermedades psiquiátricas y alcoholismo. Las dificultades sexuales pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona o pueden desarrollarse después que el individuo ha experimentado el sexo de manera agradable y satisfactoria. El problema puede desarrollarse de forma gradual con el tiempo o puede ser repentino y presentarse como una incapacidad total o parcial de participar en una o más etapas del acto sexual. La causa de las dificultades sexuales puede ser física, psicológica o ambas.

     Lo más común es que las disfunciones sexuales obedezcan a causas psicológicas como un bajo nivel de autoestima, estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, una historia de abusos sexuales, una mala relación de pareja, o simplemente un mal aprendizaje de las conductas sexuales. Igualmente es frecuente en personas que sufren de alguna dependencia, como el alcoholismo o los psicofármacos. Muchas drogas pueden intervenir en el proceso funcional de la excitación y el orgasmo. Otra de las causas frecuentes es un inadecuado perfil hormonal, en especial un bajo nivel de andrógenos. La testosterona es necesaria para mantener el deseo no sólo en el hombre, sino también en la mujer, aunque en ella los niveles normales son mucho más bajos.

     Cuando se llega a la conclusión de que el funcionamiento sexual es efectivamente anómalo, es necesario hacer una evaluación que sitúe el trastorno en el diagnóstico correcto. El aspecto más importante de este análisis es el diagnóstico diferencial entre causa orgánica y psicológica, si es situacional o general y si es de carácter primario o secundario.

     Entre las disfunciones sexuales más comunes encontramos:

-Deseo Sexual Hipoactivo: Inhibición de apetencia sexual persistente en el tiempo.
-Aversión sexual: Miedo irracional a la actividad sexual.
Disfunción Eréctil (Impotencia): Incapacidad para obtener o mantener la erección.
-Trastorno de la excitación en la mujer: Incapacidad para obtener o mantener la respuesta de lubricación.
-Eyaculación Precoz: Falta de control voluntario sobre la respuesta de eyaculación.
-Eyaculación Retardada: Retraso en la respuesta de eyaculación.
-Anorgasmia: Incapacidad de llegar a la fase de orgasmo, tras la fase de excitación.
-Dispareunia: Dolor en los genitales durante o inmediatamente después de la actividad sexual.
-Vaginismo: Contracción involuntaria de los músculos de la vagina que impide o dificulta la penetración.

domingo, 13 de marzo de 2016

LA ATRACCIÓN SEXUAL


 “Es un no sé qué… pero me gusta”. “Es que es tan simpático(a) e interesante”. “Me ha flechado Cupido” ¿Será el olor, la voz, la presencia, la sonrisa, el físico o sencillamente un gesto lo que nos atrae sexualmente de otras personas?  Este desconocimiento, estriba en el hecho de que nos resulta prácticamente imposible analizar la inmensa cantidad de datos que nuestro cerebro ha procesado, para llegar a la conclusión que esa persona que conocimos ayer, sencillamente nos gusta y atrae.

Es el Hipotálamo quien percibe todos estos detalles y a su vez  éstos son transmitidos a la glándula pituitaria, donde se libera una hormona que determinará la impresión provocada por esa persona. Las opciones son la atracción o la indiferencia, y en este caso ya no habrá nada que hacer: la química manda. Pero esto es sólo la primera parte, la más instintiva de la relación. Partiendo de esta base puramente física, el camino de la respuesta sexual pasa por la mente, complicada en los humanos como en ningún otro animal; añadiendo multitud de imágenes previas, conceptos, preferencias basadas en la experiencia o en situaciones vividas, recuerdos y que junto con la educación recibida, el ejemplo familiar, la personalidad... determinan un modelo social propio de cada persona.

La respuesta inconsciente del organismo, en caso de ser favorable a un acercamiento sexual, comprende señales más o menos claras como cejas arqueadas, ojos muy abiertos y miradas prolongadas. Humedecer los labios con la lengua o mantener la boca abierta y en franca sonrisa, la inclinación del cuerpo hacia la otra persona, y en una progresiva tendencia a reducir la distancia que separa a las dos personas, incluso hasta el punto de provocar ligeros roces o contactos son también señales de que las cosas van en buena dirección. Entonces una vez que las dos personas saben que están predispuestas y no van a encontrar un rechazo a sus iniciativas, se pasa a la acción consciente, al flirteo y la seducción.

Numerosas investigaciones dan un papel importantísimo a los estímulos olfativos (sustancias sexuales odoríferas llamadas feromonas) como sexualmente atrayentes en especies no humanas; la hembra humana también segrega sustancias similares; pero se cuestiona hasta qué punto los hombres son capaces de detectarlas.  Además el factor cultural asociado a la higiene, hace que por regla general se considere atractivo el olor a “limpio” o perfumado que tapan y esconden nuestras propias esencias y olores. Es indudable que algunas personas tienen un fuerte atractivo para casi todas las demás. Un magnetismo personal que las hace fascinantes y en algunos casos irresistibles; existe un patrón de belleza que es general para casi todas las culturas y que de alguna manera hace que visualmente nos atraigan más que otras, como por ejemplo el grado de simetría del rostro y cuerpo (a mayor simetría mayor atractivo).

En definitiva la atracción sexual puede despertarse a través de todas las formas de percepción sensorial pero por ahora seguirá siendo un enigma cuáles son los factores específicos que hacen que nos sintamos atraídos sexualmente hacia una persona e incluso nos enamoremos.

viernes, 4 de marzo de 2016

¿CÓMO SE ESTABLECEN LAS RELACIONES DE PAREJA? (PARTE II)


El proceso de atracción es sumamente complejo e influido por un sinfín de factores a distintos niveles. Es un tema que ha preocupado mucho a los estudiosos del comportamiento humano y de las relaciones de pareja. Hay teorías que intentan explicarlo por medio de procesos químicos, genéticos, hereditarios. En cualquier caso, para la mayoría de las personas existen patrones de comportamiento que suelen repetirse una y otra vez  y éstos suelen suceder en varias etapas.
En una primera etapa llamada de Estímulo, donde el primer contacto puede determinar lo que pueda suceder después, la atracción física y los atributos externos cumplen un factor primordial. Las colonias, los perfumes y el olor que desprende una persona, ejercen una atracción, o rechazo, significativo en una relación que comienza. La suma de todos los detalles nos puede dar una idea bastante exacta de quién tenemos enfrente. En cuanto al lenguaje del cuerpo, la opinión más generalizada entre los psicólogos es que lo más importante de la comunicación entre humanos no es verbal. Estos mensajes crecen, a pesar nuestro, cuando estamos cerca de alguien por quien nos sentimos atraídos. Muchas veces, en vez de exteriorizar los sentimientos, procuramos ocultarlos, consiguiendo con frecuencia un resultado distinto al que pretendíamos.

En una segunda etapa la de valor, la formación de impresiones es la antesala de cualquier relación interpersonal, es uno de los primeros elementos que se presenta en la interacción entre los sujetos, donde los individuos forman una imagen coherente respecto del otro a partir de la información que reciben, la que siendo positiva tenderá a provocar en el sujeto un interés por iniciar la interacción, lo que estará motivado y definido por las semejanzas, sean estas de tipo ideológico, culturales o simplemente de intereses comunes. Las personas establecerán, con mayores probabilidades, relaciones íntimas con una persona simpática, agradable, profunda y divertida, que se manifieste preocupada por la relación que se establece, de igual forma que se muestre seguro de sí misma.

Como tercera etapa, la de Rol, donde la atracción recae en la ejecución eficaz de los roles asignados a cada miembro de la pareja lo que nos sitúa en el plano de la reciprocidad, donde se comienzan a hacer evaluaciones positivas mutuas, estableciéndose lazos de complementariedad, congraciamiento  entre los individuos, estos lazos permiten y facilitan que los individuos establezcan una relación, dando paso finalmente a una relación íntima, instancia en la cual se comienza a manifestar preocupación por el bienestar del otro y se caracteriza por presentar manifestaciones de compañía, confidencia y ayuda entre los sujetos. Todas estas claves van generando un conocimiento del otro, que eventualmente implicará la existencia de intimidad.


La manera en que nos relacionamos puede proveernos de beneficios en distintas áreas y sin duda alguna influenciará nuestra habilidad para establecer y mantener las relaciones de pareja.