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miércoles, 10 de febrero de 2016

¿CÓMO SE ESTABLECEN LAS RELACIONES DE PAREJA? (PARTE I)

                          

Diversos autores coinciden en que la capacidad para amar, para relacionarse de una manera íntima con otra persona, para establecer un compromiso estable depende en gran medida, del grado de estructuración y organización de la personalidad. Las Habilidades sociales que se necesitan para iniciar  relaciones se relacionan con la habilidades conversacionales que se refieren a las destrezas que ponemos en marcha para iniciar, mantener o cerrar conversaciones, para concertar citas, introducirse en un grupo, la expresión de emociones positivas y negativas, el decir no, el expresar o recibir críticas o elogios, la asertividad que se relaciona con la defensa de los derechos personales, la expresión de emociones positivas y negativas.  

Así podemos reconocer dos elementos fundamentales que hacen posible las primeras interacciones entre una pareja, estos son, el lenguaje, el que nos permite dar a conocer y comprender nuestro entorno y sus implicaciones, tanto objetivas como subjetivas, permitiendo a su vez la producción y reproducción de los sistemas sociales; el otro elemento constituyente de la interacción social está dado por el intercambio que se establece mediante impostaciones de voz, gestos, signos y símbolos dotados de significado y sentido, que permiten el reconocimiento, por ejemplo de ciertos estados de ánimo, emociones, actitudes hacia los otros, además de otras características que estarán determinadas por las circunstancias y contextos específicos de nuestro desarrollo como seres eminentemente sociales. Así la comunicación, es decir, el proceso a través del cual los sujetos transmiten información a los otros, posibilita y potencia la interacción social y la posibilidad de entablar una relación íntima.

Es interesante reflexionar sobre lo que resulta más atractivo a la hora de interesarse sexualmente por otras personas. Sabemos que es posible que la respuesta a esa cuestión esté relacionada con el fin que se persiga a la hora concertar citas. Es decir, si la elección está encaminada a escoger a la persona con quien pretendes pasar el resto de tu vida, o si simplemente se trata de escoger a una persona para una relación casual o esporádica.

En las relaciones es frecuente que haya aspectos problemáticos y conflictivos, o bien haya puntos de vacío o desencuentro que no se acaban de llenar. Pero sí que podemos apuntar a una relación que sea lo más integral, plena y evolucionada posible. Para poder crecer juntos es importante tener un proyecto común, una dirección común. El objetivo no es el otro, sino que el otro sea un compañero de camino hacia el mismo objetivo. En la convivencia de pareja, la forma de comunicarse, el estilo de negociación utilizado en la resolución de los conflictos existentes y la visibilidad del  otro son aspectos que deben revisarse en etapas posteriores para que las relaciones íntimas puedan mantenerse a través del tiempo.


domingo, 24 de enero de 2016

LA NUEVA REVOLUCIÓN SEXUAL

       

     Una Nueva Revolución Sexual está en proceso desde el comienzo de este milenio.   Vivimos   una época   de   cambios   muy   importante,   ya   no   sólo   por   el   triunfo   de   los   movimientos   feministas   y   los   descubrimientos científicos de los últimos 60 años, ahora nos encontramos en la era de las reformas legales y jurídicas a favor de una nueva sexualidad. .   Las   condenas   públicas por  la expulsión   de   Gays   del   ejército,   las   nuevas   legislaciones   Europeas  y Norteamericanas a   favor   de uniones   legales   o  matrimonios   entre   personas   de  un   mismo   sexo,   y   la   “salida   del   closet”  de   decenas   de  importantes políticos y celebridades a nivel mundial, son un ejemplo de ello.

            Sumado a esto, los cambios de valores sobre lo que significa ser mujer o ser hombre, han producido una   extrapolación   de   éstos   a   una   esfera   más   global;   el   acto   sexual   ya   no   es   sinónimo   de   reproducción,   hoy   en   día también significa placer, satisfacción  y comunicación. Tampoco el  acto  sexual  es  equivalente a penetración, pudiendo tener   otras   manifestaciones   que   no   se   restringen   únicamente   al   coito.   Las   nuevas   generaciones   están   observando modificaciones  considerables  en  lo   que   se  refiere  al  papel  sexual  que  ancestralmente  le  correspondía   al  hombre  o  le correspondía a una mujer. Cuando se habla de papel o rol sexual hay que referirse al papel como ser humano sexual, es decir de ser capaces de sentir y de dar afecto, ofrecer ternura, ser generoso y compartir por igual las responsabilidades y tareas que suponer el convivir en pareja y tener descendencia.

            Hoy en día consideramos el sexo como un acto de gratificación, aceptamos el erotismo naturalmente en nuestra vida cotidiana, hemos sido bombardeados con publicidad explicita hacia nuevos modelos sexuales y hemos incorporado a nuestros   niños   y   adolescentes   a   una   educación   sexual   centrada   en   la   gratificación   de   la   pareja   y   al   control   de   las infecciones de trasmisión sexual. El mercado nos ha inundado con diferentes productos de fácil acceso para el control de   la   natalidad   y   de   instrumentos   eróticos.   La   internet   y   el   chateo   han   introducido   una   nueva   gama   de   actividades sexuales, como el cibersexo o el formar parejas por este medio.

            Esta nueva actitud cultural y moral nos ha permitido sobre todo a  las mujeres, a decir y decidir lo que queremos, disfrutar del sexo y de tener orgasmos; la desmitificación del autoerotismo y la masturbación convirtiéndola en una fuente recomendada de placer erótico; la Internet; la despenalización moral de la expresión afectiva del sexo; la aceptación de ancestrales religiones y tendencias espirituales que realzan el sexo entre la pareja y lo convierten un pozo de placer y de expresión   de   nuestros   afectos   y   sentimientos;   las   nuevas   concepciones   del   sexo   como   algo   positivo   que   no   debe negarse,   reprimirse   ni   abstenerse;   las   nuevas   políticas   educativas   a nivel global   y   políticas de   responsabilidad   social   tendientes   a proporcionar   a   sus   ciudadanos   la   máxima   información,   ofertando   fácil   acceso   a   los   medios   de   planificación   familiar, haciendo   frente   a   los   riesgos   en   la   adquisición   de   enfermedades   o   embarazos   no   deseados, tendientes a una educación sexual centrada en el placer y al mantenimiento de conductas sexuales seguras.


            Ha sido el estado, la familia, la escuela y en muchos casos la iglesia, quienes han ido trasformando la concepción de la sexualidad que hoy en día tenemos.  Todo ello aspirando a llegar a la libertad elemental de ser y aceptarnos a nosotros mismos.

viernes, 1 de enero de 2016

LOS CONFLICTOS DE PAREJA




Las estadísticas dicen que los casados viven más y con mayor calidad de vida,  esto cuando no hay conflictos. Pero los conflictos: enferman mental (depresión, trastorno bipolar, bebida, violencia,..) y físicamente (corazón, cáncer, enfermedades inmunológicas, dolor crónico...). Hasta aumentan la probabilidad de accidentes de tráfico, incluyendo los mortales. Los conflictos en la pareja generan también problemas en los hijos (problemas de conducta, depresión y problemas para alcanzar la intimidad en el futuro). En mayor o menor medida, con buena o mala fortuna, todas las personas adultas conocemos la experiencia del amor, del enamoramiento, y también del desamor y de las consecuencias emocionales que implica. Cuando empezamos una relación todos sabemos que esa relación puede terminar. Si la función que tiene la pareja humana es la de desarrollar la capacidad amorosa de cada individuo, puede ocurrir que ese sistema empiece a no ser válido para el desarrollo personal de uno de sus miembros y a partir de ese momento tiene que haber un replanteamiento real y una asunción de la crisis. 

            Ese conflicto puede venir motivado por un cambio de valores individuales, por un cambio de trabajo, por la entrada de una tercera persona dentro del marco sexual o afectivo-emocional, por el nacimiento de un hijo, por el fallecimiento de un familiar de uno de los miembros de la pareja, o por cualquier otra circunstancia cotidiana que influya directamente en la emocionalidad, y eso repercute en su sistema más próximo. Una crisis de pareja no significa necesariamente el fin de una relación pero su presencia hace saltar la alarma y nos alerta de que algo no va bien. Las crisis de pareja forman parte de la relación amorosa. Se trata de momentos difíciles en los que parece tocarse fondo y sobre los que sobrevuela bajo el fantasma de la separación. El conflicto se vive como una amenaza que abre brecha en nuestra siempre frágil seguridad emocional. El desenlace dependerá de cómo sepamos afrontar esta especie de naufragio transitorio; sólo un cambio de actitud y de enfoque puede devolvernos el amor.

En  la pareja se va construyendo un método para tomar decisiones y se establece una estructura de poder, que puede ser más ó menos democrática, pero siempre aceptada por los dos. La toma de decisiones es una de las fuentes de conflicto importantes en la pareja. Si una pareja logra remontar este bache, la relación se ve fortalecida y ambos miembros experimentan un crecimiento personal y afectivo. Pero si fracasa en el empeño, la ruptura puede convertirse en la única salida de la relación. Determinados estados emocionales como la depresión y la ansiedad pueden afectar seriamente una relación y la solución tiene que pasar, en primer lugar, por la curación del miembro que las padece. Los problemas de comunicación son una de las dificultades más graves y habituales que manifiestan las parejas en conflicto y la principal causa que motiva en los matrimonios la necesidad de acudir a un terapeuta. La capacidad de diálogo sincero es un rasgo distintivo de madurez personal. Aunque los expertos aseguran que la mujer tiene mayor habilidad para expresar sus emociones, la transparencia debe caracterizar una comunicación entre iguales, donde no existan dominadores ni dominados, vencedores ni vencidos. Para tener intimidad, para resolver los problemas, para tomar decisiones, y para convivir es preciso saber comunicarse, escucharse y respetarse. La capacidad de comunicarse y de resolver los conflictos es fundamental para la continuidad de la pareja.

Podríamos concluir que el amor conyugal está en crisis porque los resortes del hombre contemporáneo se han vuelto frágiles. Se vive sin asideros, sin soportes sólidos, en una existencia que a veces tiende al vacío, a la superficialidad o al ritmo vertiginoso de vida, pero en ocasiones sin un rumbo definido. Desde este punto de vista se hace difícil y costoso entender que el amor (darlo y recibirlo)  se aprende y que además necesita de esfuerzos, de renuncias y de sacrificios, que muchas veces somos incapaces de brindar.

domingo, 27 de diciembre de 2015

¿CUANDO ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA?


     Cualquier pareja, por imposible que parezca, es susceptible de pasar por un momento de crisis. Lo que empieza como una relación fluida puede verse interferida por factores como el cansancio, el estrés, los problemas laborales, familiares o económicos. La convivencia diaria puede llegar a erosionar mucho la vida en pareja y, unida a otros factores, pueden echar a perder hasta la mejor de las relaciones. Muchas veces, además, la crisis sobreviene sin que ninguna de las dos partes tenga ningún deseo de que suceda, ni mucho menos de romper la pareja. Cuando esto ocurre, tal vez sea el momento de buscar un poco de ayuda externa para recuperar la armonía perdida.

     En el momento en que surgen los conflictos, la estabilidad mental y emocional empieza a tambalearse. Es muy fácil dejarse llevar por el enfado, el rencor, el despecho y los sentimientos de traición. Guiados por todos ellos, aún resulta más fácil echar la culpa de todo al otro, asumir un papel de víctima y poner distancias y barreras a la comunicación. Muchas son las formas de acercarse o los motivos por los cuales una persona decide acudir y de una u otra forma están relacionados con el dolor, la incapacidad para manejar una situación, la relación con los hijos, con la familia de origen, la intrusión de una tercera persona, la propia personalidad o la de la pareja y más. La terapia de pareja está dirigida a personas que mantienen una relación de larga duración y que presentan dificultades de convivencia. Que la pareja, sea o no matrimonio, o involucre a personas de mismo o distinto sexo no es determinante.

     Sin embargo, cuando las parejas dan el paso y se deciden acudir a terapia, tienen una serie de pensamientos casi siempre desviados de la realidad y que les sirven de parámetro de comparación para evaluar la efectividad y los resultados de la misma. Mientras más altas son las expectativas que se tiene sobre una persona, más se sufre y menos se entiende la relación en una separación. Depositamos nuestra propia felicidad en los actos de una persona y si cumple nuestras expectativas "somos felices" pero si no las cumple aparece el conflicto.

     Muchas diferencias o incidentes domésticos leves, aunque sean repetidos, no indican la necesidad de una terapia profesional de pareja. La pareja tiene muchos recursos para resolver conflictos de rutina que deben movilizarse con anterioridad. Los problemas de comunicación serios e insolubles que aún no han deteriorado de manera irreversible la relación de pareja y el deseo de seguir juntos, son la principal indicación de terapia de pareja.

     Cuando la relación empieza a deteriorarse y se piensa seriamente que no se aguanta más y no se ve salida, es el momento de plantearse la posibilidad de que alguien ajeno y profesional pueda echar una mano. La posibilidad de la separación está siempre ahí, pero hay que tener en cuenta que es muy dolorosa, sobre todo cuando hay hijos pequeños.


     Si bien la terapia o la asesoría pueden ser caminos para aliviar las cargas, recomponer estructuras y definir el futuro de un matrimonio, la dinámica de una pareja es tan compleja, que identificar cuándo y por qué hay problemas no es sencillo, como tampoco es fácil saber cuál es el momento adecuado para consultar. Sin embargo, al tomar la decisión de acudir a una terapia es importante que el amor subsista a pesar de las vicisitudes que entraña la convivencia diaria.