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miércoles, 25 de mayo de 2016

LAS DISFUNCIONES SEXUALES

     

     
    La sexualidad humana es una parte básica del total de la personalidad y debe ser considerada como un proceso a lo largo de toda la vida, el cual va desde la infancia hasta la ancianidad y que tiene consecuencias biológicas, psicológicas y morales. Las disfunciones sexuales son problemas en el funcionamiento erótico de las personas que usualmente impiden el desarrollo de una vida sexual plena, el desarrollo de vínculos eróticos satisfactorios en las parejas y que, muy frecuentemente deterioran la autoimagen y la autoestima de las personas. Sus determinantes pueden encontrarse en una variedad de niveles de nuestra naturaleza humana, desde nuestra constitución biológica hasta la naturaleza del vínculo de pareja y el ambiente social y cultural en que nos desenvolvemos.

     Las disfunciones sexuales son trastornos que tienen su origen tanto encausas orgánicas (físicas) o psicológicas y afectan tanto a hombres como a mujeres. Cada vez más personas acuden al psicólogo o al sexólogo para resolver unos problemas que hasta hace pocos años se abordaban en la intimidad de la pareja, o simplemente se mantenían ocultos. Son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida íntima plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja.

     Padecer de algún tipo de trastorno sexual es algo muy común hoy en día. Lo mejor que se puede hacer es buscar el tratamiento adecuado lo antes posible, para volver a disfrutar de la vida sexual plena que tanto la persona afectada como su pareja merecen.

     Las disfunciones sexuales se presentan en cualquier individuo, en forma independiente de la edad, sexo, raza, religión, estado civil, etc. Son muchas y diversas las causas que conllevan a los trastornos de la respuesta sexual. El 60% de los casos de trastornos de la respuesta sexual son debidos a una respuesta de ansiedad intensa, específica al encuentro sexual. Otro 20 a 30% está determinado por factores orgánicos, enfermedades psiquiátricas y alcoholismo. Las dificultades sexuales pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona o pueden desarrollarse después que el individuo ha experimentado el sexo de manera agradable y satisfactoria. El problema puede desarrollarse de forma gradual con el tiempo o puede ser repentino y presentarse como una incapacidad total o parcial de participar en una o más etapas del acto sexual. La causa de las dificultades sexuales puede ser física, psicológica o ambas.

     Lo más común es que las disfunciones sexuales obedezcan a causas psicológicas como un bajo nivel de autoestima, estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, una historia de abusos sexuales, una mala relación de pareja, o simplemente un mal aprendizaje de las conductas sexuales. Igualmente es frecuente en personas que sufren de alguna dependencia, como el alcoholismo o los psicofármacos. Muchas drogas pueden intervenir en el proceso funcional de la excitación y el orgasmo. Otra de las causas frecuentes es un inadecuado perfil hormonal, en especial un bajo nivel de andrógenos. La testosterona es necesaria para mantener el deseo no sólo en el hombre, sino también en la mujer, aunque en ella los niveles normales son mucho más bajos.

     Cuando se llega a la conclusión de que el funcionamiento sexual es efectivamente anómalo, es necesario hacer una evaluación que sitúe el trastorno en el diagnóstico correcto. El aspecto más importante de este análisis es el diagnóstico diferencial entre causa orgánica y psicológica, si es situacional o general y si es de carácter primario o secundario.

     Entre las disfunciones sexuales más comunes encontramos:

-Deseo Sexual Hipoactivo: Inhibición de apetencia sexual persistente en el tiempo.
-Aversión sexual: Miedo irracional a la actividad sexual.
Disfunción Eréctil (Impotencia): Incapacidad para obtener o mantener la erección.
-Trastorno de la excitación en la mujer: Incapacidad para obtener o mantener la respuesta de lubricación.
-Eyaculación Precoz: Falta de control voluntario sobre la respuesta de eyaculación.
-Eyaculación Retardada: Retraso en la respuesta de eyaculación.
-Anorgasmia: Incapacidad de llegar a la fase de orgasmo, tras la fase de excitación.
-Dispareunia: Dolor en los genitales durante o inmediatamente después de la actividad sexual.
-Vaginismo: Contracción involuntaria de los músculos de la vagina que impide o dificulta la penetración.

domingo, 10 de enero de 2016

LAS FANTASÍAS SEXUALES


Las fantasías en general hacen que podamos evadirnos de las frustraciones de la vida cotidiana. Mediante la imaginación el individuo puede transformar el mundo real en lo que más le agrade, aunque sea algo inverosímil y efímero. Si bien la fantasía no es más que una divagación simulada de nuestra mente, puede contribuir a promover el entusiasmo, estímulo, aventura, goce y seguridad en uno mismo.

Las fantasías sexuales se inician en la niñez y aparecen con mucha fuerza en la adolescencia cumpliendo una función destacada en nuestra vida, como instrumento para combatir la rutina, inducir a potenciar la excitación, liberar las tensiones internas y facilitar ensayos imaginarios e inocuos de conductas jamás llevadas a la práctica.

El hecho de que una persona emplee una determinada fantasía sexual no presupone necesariamente que desee llevarla a la práctica. Muchas veces las fantasías se oponen a nuestras creencias y escalas de valores, pero, por tratarse de escenas imaginadas, deberíamos aceptarlas y sacar partido de ellas. Comúnmente fantaseamos para hacer todo aquello que no nos atrevemos o no queremos hacer. Alguna gente, lucha contra esas imágenes al considerar que es algo impropio. Sin embargo, los pensamientos y figuraciones no son actos. Se puede, por ejemplo, fantasear con personajes de ficción y eso no quiere decir que hemos sido infieles.

Siempre se ha pensado que los hombres tienen más fantasías sexuales que las mujeres, al igual que se ha acuñado por la creencia popular, que ellos tienen más necesidades sexuales. Pero quienes hemos estudiado el tema desde la sexología, afirmamos que existen muchas similitudes entre las fantasías de unos y otras. Las fantasías sexuales son el salvavidas de muchos hombres y mujeres con o sin pareja. Pero todo el mundo vivencia, en mayor o menor medida, esas imágenes y pensamientos sobre temas sexuales que nos llevan a sensaciones muy placenteras. Por medio de las fantasías, podemos hacer todo lo que nos gusta, no hay límites y la imaginación y la creatividad se desbordan. Es un terreno donde nada está prohibido y todo puede ser posible, aunque a veces nos asuste. Algunas personas comparten sus fantasías con la pareja mientras que otras, las guardan celosamente como algo íntimo o ante el temor de no ser comprendidas y se les intente buscar otras connotaciones que no tienen.

            Estas fantasías cumplen varias funciones como la de originar excitación y provocar excepcionalmente el orgasmo; sustituir experiencias inalcanzables; aumentar el placer durante la actividad sexual; facilitar la respuesta sexual previa a una experiencia; constituir una forma de ensayo de experiencias posteriores que producen mayor seguridad a sí misma/o sin exponerse a ningún riesgo y con total control.

 Las fantasías sexuales pueden ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento de placer, de juego, de creatividad. A partir de ellas, podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad. Las fantasías acompañan a muchas actividades pero muy especialmente a la masturbación. Algunas investigaciones han arrojado que más del 90% de los adolescentes, hombres y mujeres, tienen fantasías eróticas durante esa práctica. Son, por tanto, mecanismos de adiestramiento que disipan muchos miedos de la inexperiencia y por ello, más que sentir temores ante ellas, debemos reconciliarnos con una variante que puede darnos seguridad en nosotros mismos, además son una forma de autoerotismo que facilita las actividades sociosexuales. Las fantasías repercuten decididamente en las futuras experiencias sexuales y pueden servir, además, para evitar la rutina dentro del matrimonio.