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jueves, 19 de marzo de 2020


GRAVEDAD 0 (Relato Erótico)


“¡No aguanto más tanta soledad!”, repetía incansablemente Samantha. Como todos los martes a las 4pm, suele visitar a su terapeuta en unas citas que al finalizar seguían acumulando sus ganas de seducirlo y estar con él.
Lleva 8 meses, contemplando la idea de propiciar un encuentro casual con él, su terapeuta es su fantasía mejor guardada. Sin embargo ella hacía un esfuerzo tremendo en ocultar su necesidad, a la vez oía con genuino interés todas las recomendaciones y consejos que él podía aportarle. El siempre presto, guapo y bien arreglado, cabello y barba impecables, con aires y  gran nombre galo, con pose de buen doctor. Ella, siempre casual y desarreglada, vestido largo y florido, que apenas dejaba adivinar su interesante  y locuaz figura. Su hermosa cara sin maquillar, revelaba su increíble personalidad.
 Luego de un silencio profundo, esperando a que ella se calmara tras su sollozo y amplia queja; él interrumpe con seguridad y pregunta… “háblame de tus fantasías sexuales”, ella una y otra vez había evitado ese tema pues, en sus fantasías siempre lo incluía a él. Su vergüenza y su pudor por ser él quien era, la habían alejado por completo de comentarle ese tema, pero hoy se había decidido a exponerle su tan oscura confesión.
Samatha quiso darle una tonalidad informal, siempre lo había llamado Doctor, hoy se atrevía por vez primera a llamarlo por su nombre.  
-          “¡No lo creerás Alain, pero he tenido un sueño que te involucra! Ha sido un sueño erótico en el que estábamos juntos”.
Con claro nerviosismo transformó su fantasía en sueño, no quería hacerlo ver como intencional, el sueño era algo que no se puede controlar; mientras que la fantasía, pensaba la hacía ver más perversa. Ella prosiguió su historia cambiando ciertos detalles, moría de la vergüenza y a la vez algo de excitación. Él, quien siempre toma notas de lo narrado, subió la mirada con ávido interés, esperando que su historia fuera más interesante que la de pacientes anteriores. Soltó el bolígrafo, cruzó sus piernas y su mano izquierda comenzó a acariciar su propia barba. Ella enseguida notó el creciente interés, creando un ambiente expectante. Ella con asombrosa destreza, comenzó a narrar su fantasía.
-          Estaba en una especie de nave o estación espacial. Era una nave gigante que giraba sin cesar, yo corría ansiosa por sus interminables pasillos, buscando algo o a alguien que  me brindara confort y consuelo. Luego de mucho correr llegué al centro de la nave, era un lugar sellado y con vista al espacio y las estrellas, había gravedad 0, era el único lugar de la nave que no giraba, yo estaba allí sola, entré a ese increíble lugar mirando el infinito y flotando, ante tanta belleza comencé a excitarme sintiéndome dueña del universo. Una sombra me hizo desconcentrarme, pude ver que me observaban y de soslayo supe que eras tú que me mirabas escondido y excitado, expectante de lo que haría. Sabía que me mirabas y eso me excitó aún más, quería brindarte un orgasmo, quería que te extasiaras y vieras como me masturbaba, quería que me pensaras, que me anhelaras, que me desearas intensamente.  Poco a poco la excitación de saber que estabas allí observando cada uno de mis movimientos, me fue llevando a tocarme y acariciarme sensualmente, arrastrar lentamente mi mano dentro de mi ropa interior, mientras que la otra acariciaba mis senos, mi abdomen y mi cuello, comencé a gemir y contorsionarme sin reparo mientras la falta de gravedad me permitía moverme libremente por ese hermoso lugar. Poco a poco fui aumentando la intensidad de mis movimientos, mis fluidos me excitaban aún más, mis clítoris centellaba de éxtasis y pasión, mi vagina palpitaba fuertemente hasta ahogarme en el más fuerte orgasmo que jamás había sentido, gemí, grité, aullé fuertemente para ti, para que murieras de ganas de estar conmigo. Mi cuerpo exhausto flotaba casi desnudo y tu seguías inerte o más bien paralizado de la excitación, tus pantalones reventaban de la presión de tu pene hinchado, solamente espiando, solamente observando, solamente anhelando, hasta que también explotaste de placer, la simple imaginación te llevó a transportarte, mentalmente conectados, sintiéndonos sin tocarnos y fue tu magnífico orgasmo que no pudo esconder más tu presencia… ¡¡Y allí desperté!!
Alain estaba notablemente desconcertado, nunca antes le había pasado esto, nunca antes se había excitado escuchando una fantasía de su paciente. Siempre su compostura y ética le habían permitido escuchar y discutir con ecuanimidad los más variados delirios que lo incluían también. Se notó jadeante, su erección era evidente, el sudor comenzó a correr por su frente, empezó a juzgarse fuertemente, dentro de su propia cabeza hacía intentos desesperados por no mostrar su preocupación y su gran excitación. Sin embargo, mientras más trataba de reprimirse, más se excitaba, más la pensaba.
Samantha es una paciente extremadamente inteligente, muy sensual en su forma de hablar y comportarse, su naturalidad y femineidad resaltaban a la vista de todos, su misma libertad, naturalidad y su desparpajo al hablar había ahuyentado emocionalmente a los hombres que por desgracia le llamaban la atención, los que luego del sexo huían y la dejaban nuevamente sola. Víctima de abandonos, ella  invariablemente escogía al típico macho desprendido de emociones. Siempre buscando amor y cariño en hombres que no estaban dispuestos a dárselo. Alain continuamente frustrado ante su escogencia de parejas,  pensando que ella merecía algo mejor, admirando su frescura y su forma de ser, que de una forma descarada mostraba sin contemplación. Él durante ocho meses tratando de alejarse de su humana atracción, ocho meses disimulando y siendo el respetable doctor, ocho meses sin demostrar ni un signo de ligera seducción, mostrándose cordial y respetuoso ante el significativo embate de su presencia, ante su aroma que armonizaba perfectamente con su frescura, ante sus insinuaciones a las que quería hacer caso omiso. Hoy todos sus esfuerzos se esfumaban, hoy perdía la compostura, hoy se olvidaba de quién era para ella y se convertía en quimera, era un hombre y no más doctor.
Rápidamente trató de disimular lo evidente, entrecruzando sus piernas escondiendo su erección, Samantha no quiso ser prudente, sabía que había logrado su cometido, miró excitada su entrepierna, quería que él se incomodara aún más, sabía que la relación terapeuta paciente se había resquebrajado y que ya no podría ser lo mismo. Mientras más lo veía, él más se excitaba, ella sentía y gozaba la situación. Él tratando de mantenerse incólume, su cuerpo delatando lo que por meses había fantaseado. El buen doctor había perdido la batalla contra su cuerpo, su corazón latía a mil por hora, sudor profuso que evidenciaba su lucha interna, se hacía indudable la atracción, el deseo y la gran admiración que el sentía por ella. Entonces Samantha rompió el incómodo silencio y con descaro le dijo que quedaba despedido.
El incrédulo y avergonzado le replicó, “ ¿Cómo que despedido, qué quieres decir con eso?” Ella tomó el completo control de la situación, se sentía cómoda y desinhibida, estaba segura de lo que quería, lo quería a él, deseaba su cuerpo, deseaba su barba, deseaba su aliento surcando su pubis. Ella contestó… “si despedido, ya no eres mi terapeuta, ya no soy más tu paciente”.
Se levantó confiada y deslizó su mano por su varonil pantalón hasta tocar la más descomunal erección. Apresuradamente, se colocó sobre el asustado hombre que incrédulo no podía reaccionar más que con excitación y placer. Había perdido la batalla contra la cordura, sólo quedaba sucumbir ante tan anhelante gozo. Las palabras de ella fueron música para sus oídos, se despojaba de la responsabilidad y la ética que lo caracterizaban y se hundió en el más profundo éxtasis de sus encantos.
La tomó con fuerza pero con ternura, entre ferocidad  y entrega recorría con la boca, el cuello y los senos. Tocó con firmeza toda la figura que siempre había escondido, cada curva, cada pliegue. Levantó cuidadosamente su vestido de flores, al fin podía mirar con estupor su increíble y sensual figura, el cuerpo de ella comenzó a moverse con la soltura y ligereza que había descrito en su fantasía, ella emanaba un calor sofocante que aliviaba con sus húmedos besos, él sentía que flotaba, que volaba, ella diestramente se posicionaba sobre él, sabía que tenía el control y el poder, rápidamente se despojaba de sus pantis que el trataba de romper sin éxito. Ella sólo desabrochó el pantalón de él y los botones de la camisa salieron desprendidos de tan fuerte tirón, ávidos  de deseo ella decide ser penetrada, siempre llevando el control, él solo respondía  a sus embates lujuriosos y la besaba con hambre, con ansias. Ya no sentía amarres, ya no existían ataduras, un consultorio convertido en un hermoso salón lleno de estrellas, flotando bajo el infinito, jadeando y gimiendo en la fantasía de la soledad de un universo donde en vez de un bigbang sólo se escuchan los gritos de un explosivo orgasmo, la comunión de almas que surcaban el infinito, juntos gozando de tan anhelada unión, sexo desbordante de pasión y de deseo, éxtasis profundo, sin conciencia, sólo sintiéndose uno al otro, entrelazados y flotando en gravedad 0.

viernes, 23 de diciembre de 2016

EL ORGASMO: ALGUNOS MITOS Y REALIDADES

             Resultado de imagen para ORGASMO



Si bien durante mucho tiempo una sociedad más bien machista solo indicaba que el que tenía que disfrutar era el hombre (o por lo menos era el único que tenía la posibilidad de reconocer que disfrutaba con el sexo), la verdad es que el proporcionar placer a nuestra pareja puede ser tan gratificante como el de recibirlo. El cerebro es en realidad un órgano sexual muy importante. El deseo, la excitación, el placer, y más pasan por el cerebro. Por supuesto, esto quiere decir que el primer paso hacia un orgasmo pasa por la cabeza.
Desde el punto de vista sexológico, el orgasmo constituye el momento en el cual, después de una gran tensión sexual que ha venido en ascenso (todos los músculos están contraídos, los genitales están llenos de sangre, el ritmo cardíaco y el respiratorio están en su nivel más alto) se descarga esta tensión a través de contracciones rítmicas de los músculos pélvicos, lo que produce una vivencia de gran placer. Es una experiencia extraordinaria que suele ser el punto culminante (el más intenso) de la vivencia sexual. Puede ser un momento de gran plenitud e intensidad. Lo que significa que no se experimenta únicamente en forma fisiológica, sino que hay un componente subjetivo, emocional fundamental, que suele experimentarse con un extremo placer y sensación de plena satisfacción. Cada persona vive sus orgasmos de manera particular.
Hay muchos mitos y creencias alrededor del orgasmo que pueden llegar a convertirlo en un punto de preocupación. Uno de los mitos más difundidos dice que para que una relación sexual sea positiva y adecuada, el orgasmo de ambos miembros de la pareja debe darse al mismo tiempo. Esto no necesariamente es así. Un encuentro sexual puede ser muy satisfactorio aunque ambos integrantes alcancen su orgasmo en distintos momentos. Una relación erótica también puede ser placentera sin necesidad de alcanzar siempre el clímax.
Otra de las creencias se relaciona (en el caso de la sexualidad masculina) con la asociación ineludible entre eyaculación y orgasmo. Muchas veces efectivamente van unidos, pero no tiene por qué ser siempre así. Es posible eyacular sin tener orgasmo y viceversa. Esta última práctica, generadora de un placer muy intenso y prolongado, requiere un aprendizaje y entrenamiento especiales como por ejemplo el Sexo Tántrico.
 En cuanto a la sexualidad femenina, suele haber una confusión en cuanto a la diferencia entre orgasmo clitorídeo o vaginal, clasificación proveniente de la propuesta psicoanalítica. Freud (su precursor) señalaba que las mujeres solamente eran sexualmente maduras cuando tenían un orgasmo vaginal y decía que el clímax producido gracias a la estimulación del clítoris era característico de las niñas o las mujeres inmaduras. Hoy en día persiste la creencia (que genera muchos malentendidos y preocupaciones) de que si una mujer no alcanza un orgasmo a través del coito, sin estimulación del clítoris, hay algo que está mal. Esto no es así. Cada mujer puede vivenciar o no, sus orgasmos a partir de la estimulación de diversas partes de su cuerpo o a través de distintos estímulos. No existe un orgasmo maduro o funcional y un orgasmo inmaduro. Lo importante es que la experiencia sea satisfactoria y placentera para ella.
Otro de los mitos se relaciona con la idea de que las personas somos responsables de que nuestra pareja tenga un orgasmo. Esto tampoco es cierto. Cada persona es responsable de su propio placer. Entre estas responsabilidades se encuentra el derecho de decirle a su pareja qué y cómo le gusta y qué no. Para ello primero hay que conocerse, explorar solos o en compañía para aprender sobre el propio placer y atreverse a conversarlo. Es una vivencia que puede ser muy erótica, divertida y definitivamente enriquecedora, que consolida y refuerza la unión y la satisfacción entre la pareja, y el conocimiento y el disfrute de nuestro propio cuerpo.

domingo, 14 de agosto de 2016

ANORGASMIA FEMENINA


Durante muchos siglos se le negó a la mujer la legitimidad de sentir placer durante las relaciones sexuales, por cuestiones del orden religioso o moral, por las cuales la sexualidad representaba sólo una forma de reproducción. Si bien se aceptaba el placer en el hombre, no así en la mujer, ya que en ella se lo consideraba inmoral. Como consecuencia de tantos años de represión, hoy en día se sienten sus repercusiones negativas, tanto que la anorgasmia femenina constituye una de las disfunciones sexuales más comunes. La anorgasmia puede definirse como la ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal, producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo.
El orgasmo femenino es un proceso complejo, que tiene componentes biológicos, psicológicos y sociales. Estos últimos son claves y así lo demuestran importantes estudios antropológicos. En aquellas culturas en que se permite que la mujer disfrute del sexo −tal como lo hace el hombre−, la mujer tiene orgasmos regularmente. Mientras que en culturas que censuran el placer femenino, la mujer tiene muchas más dificultades para alcanzar un orgasmo.
En el caso de esta disfunción la mujer puede tener deseo y excitación sexual,  sin embargo por diversos factores no culmina la fase de orgasmo. Es una de la disfunciones más frecuentes en las mujeres, pudiéndose encontrar en frecuencias de casi entre el 30 y 40% de la población femenina en Latinoamérica. Mucha de esta responsabilidad se la podemos atribuir al machismo y a la falta de educación sexual de nuestras poblaciones; en donde el hombre en muchas ocasiones se centra en su propia satisfacción y en su eyaculación sin darle importancia a la satisfacción de su pareja, adicionalmente la insistencia de “proveer” el orgasmo solamente por medio de la penetración, pues la mayoría de las mujeres (75%) sólo puede alcanzar el orgasmo a través de la estimulación continua de su clítoris.  
Para diagnosticar ésta como una disfunción sexual o inhibición debe ser recurrente y persistente, a pesar de que se estimule adecuadamente. Esto quiere decir, que existiendo todas las condiciones físicas y emocionales para lograrlo, el orgasmo no se presenta. Existen varios tipos de anorgasmia las de origen orgánico - natural (embarazo, el climaterio,  la vejez, etc.); las de origen patológico y medicamentoso; las de origen sociocultural y psicológicos; entre los cuales se encuentra la falta o mala  educación sexual, vergüenza, culpa, fobias, neurosis, psicosis, mala relación de pareja actual o pasada, ambiente familiar alterado, exceso de estrés, sentimientos negativos hacia el propio cuerpo, problemas de autoestima, etc.
Actualmente existen programas de entrenamiento para esta disfunción que se realizan paralelamente a la psicoterapia que dan excelentes resultados. La anorgasmia en la mujer conlleva directamente a la frustración de ambos y suele generar grandes dificultades, ya que la sexualidad pasa de ser un fenómeno normal y placentero a una situación de frustración y desencuentro; que si no es bien manejada por ambos suele ser un motivo de distanciamiento en las parejas. 

lunes, 11 de julio de 2016

LA IMPOTENCIA SEXUAL


La impotencia -cuyo término médico es el de "Disfunción Eréctil (DE)"- es la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para una actividad sexual satisfactoria. La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Cuando un hombre es estimulado sexualmente, las arterias del pene se relajan y dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta. A medida que el pene se expande, las venas del pene se comprimen, y la sangre no puede salir. Con más flujo sanguíneo entrando y muy poco saliendo, el pene se vuelve cada vez mayor y más firme.

La mayoría de los casos de DE (70-80 %) están asociados con alteraciones físicas y no psicológicas. La DE se puede producir por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre; o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona). Además, muchos medicamentos comunes—medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, etc. pueden causar DE como efecto secundario.

Sin embargo, muchos hombres sufren de una combinación de factores orgánicos y psicológicos. Cuando no hay enfermedad orgánica que genere la Disfunción Eréctil se habla de un tipo de DE funcional o psicógena. Las causas psicológicas de la disfunción eréctil incluyen la ansiedad de desempeño, el estrés, la depresión y los conflictos matrimoniales. Para comprender este tipo de casos es necesario mencionar que la función sexual se encuentra íntimamente relacionada con la psique y las emociones de la persona, de forma que cualquier alteración de éstas puede repercutir en la erección. Por eso es que el estrés, cansancio, estados depresivos, conflictos de pareja, problemas familiares y laborales o cualquier otro problema que agobie al hombre puede provocarla. Incluso el hecho de no haber podido mantener relaciones en alguna ocasión se convierte para algunos hombres en un problema agravando la situación y convirtiendo en el factor que detona la Disfunción Eréctil.

Adicionalmente la disfunción eréctil puede ocasionar o exacerbar problemas psicológicos tales como: falta de motivación, baja autoestima, frustración, falta de confianza en sí mismo y depresión. Consecuentemente, las relaciones personales, familiares y de negocios pueden verse afectadas. Estudios recientes indican que las personas que gozan de una buena salud sexual no sólo sufren menos problemas de depresión, ansiedad, hipertensión, diabetes, úlcera, cansancio, virus y otras afecciones, sino que además tienen una expectativa de vida más larga.

La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos hombres buscar ayuda para un trastorno que puede, en la mayoría de los casos, beneficiarse de un tratamiento médico y psicológico.

domingo, 26 de junio de 2016

TRASTORNO DEL DESEO SEXUAL


El Deseo sexual hipoactivo, es considerado como la disminución o ausencia de fantasías o deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. El trastorno provoca un malestar acusado o dificultades de relación. Una persona sana se interesa por la sexualidad, sobre todo después de llegar ala pubertad. El deseo es más intenso en algunas épocas que en otras, disminuye cuando una persona está demasiado absorbida por su trabajo u otras actividades y aumenta cuando la persona tiene una oportunidad sexual excitante y cuando está en compañía de una persona que le atrae mucho.
Son muchas las personas que padecen este problema, aunque no todas llegan a una consulta profesional para recibir el diagnóstico adecuado y la ayuda psicológica y sexológica  que requiere el trastorno. Siendo la esfera de la sexualidad tan importante para la calidad de vida del ser humano, muchas de estas personas vivirán insatisfechas e infelices. En el plano de la pareja esto puede tener consecuencias importantes. Aunque un buen número de individuos no revelarán ante su pareja esta situación, y podrán seguir manteniendo relaciones sexuales, pero sintiendo una gran apatía. En otros casos, la ausencia de deseo y hasta las disfunciones que pueden aparecer en carácter reactivo (impotencia, dispareunia, anorgasmia) harán que la actividad sexual de la pareja mengüe y hasta desaparezca, lo cual lleva generalmente a serios problemas de relación.
Aunque a veces el problema puede estar motivado por alguna anomalía orgánica (carencias hormonales, trastornos endocrinos,  insuficiencia renal, etc.) lo más normal es que el problema obedezca a causas psicológicas como un bajo nivel de autoestima,  estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, mala relación de pareja, una historia de abusos sexuales, etc. Esta disfunción requiere un  programa de tratamiento más largo y más completo que otras, aunque el terapeuta en este caso puede ayudarle a descubrir las causas que motivan dicha inapetencia sexual y a proporcionarte  recursos necesarios para que dicho deseo se vea incrementado.
El tratamiento se debe orientar hacia los factores que pueden inhibir el interés sexual y con frecuencia pueden ser múltiples. Algunas parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja antes de centrarse directamente en el incremento de la actividad sexual. Algunas parejas necesitarán un poco de instrucción sobre el desarrollo de destrezas en la  resolución de conflictos y requerirán ayuda para resolver las diferencias en aquellas áreas no relacionadas con el sexo. El entrenamiento en la  comunicación para hablar a nivel de emociones, mostrar comprensión, resolver las diferencias de tal forma que refleje sensibilidad y respeto por los sentimientos de ambas partes, aprender cómo expresar la ira de manera constructiva y reservar el  tiempo para las actividades de la pareja, el afecto y hablar tienden a estimular el deseo sexual.
Muchas parejas también necesitarán concentrarse directamente en la relación sexual, donde a través de la educación  y las tareas de pareja puedan expandir la variedad y el tiempo dedicados a la actividad sexual. Es posible que algunas parejas necesiten concentrarse en las formas de poder acercarse sexualmente a la otra persona de una manera más interesante y conveniente y en cómo rehusar una invitación sexual de una forma suave y discreta.
Los trastornos de deseo sexual son con frecuencia los problemas sexuales más difíciles de tratar, en especial si se presentan en los hombres. Por lo tanto, se debe buscar asesoría de un especialista en sexualidad y terapia de pareja. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

LAS DISFUNCIONES SEXUALES

     

     
    La sexualidad humana es una parte básica del total de la personalidad y debe ser considerada como un proceso a lo largo de toda la vida, el cual va desde la infancia hasta la ancianidad y que tiene consecuencias biológicas, psicológicas y morales. Las disfunciones sexuales son problemas en el funcionamiento erótico de las personas que usualmente impiden el desarrollo de una vida sexual plena, el desarrollo de vínculos eróticos satisfactorios en las parejas y que, muy frecuentemente deterioran la autoimagen y la autoestima de las personas. Sus determinantes pueden encontrarse en una variedad de niveles de nuestra naturaleza humana, desde nuestra constitución biológica hasta la naturaleza del vínculo de pareja y el ambiente social y cultural en que nos desenvolvemos.

     Las disfunciones sexuales son trastornos que tienen su origen tanto encausas orgánicas (físicas) o psicológicas y afectan tanto a hombres como a mujeres. Cada vez más personas acuden al psicólogo o al sexólogo para resolver unos problemas que hasta hace pocos años se abordaban en la intimidad de la pareja, o simplemente se mantenían ocultos. Son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida íntima plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja.

     Padecer de algún tipo de trastorno sexual es algo muy común hoy en día. Lo mejor que se puede hacer es buscar el tratamiento adecuado lo antes posible, para volver a disfrutar de la vida sexual plena que tanto la persona afectada como su pareja merecen.

     Las disfunciones sexuales se presentan en cualquier individuo, en forma independiente de la edad, sexo, raza, religión, estado civil, etc. Son muchas y diversas las causas que conllevan a los trastornos de la respuesta sexual. El 60% de los casos de trastornos de la respuesta sexual son debidos a una respuesta de ansiedad intensa, específica al encuentro sexual. Otro 20 a 30% está determinado por factores orgánicos, enfermedades psiquiátricas y alcoholismo. Las dificultades sexuales pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona o pueden desarrollarse después que el individuo ha experimentado el sexo de manera agradable y satisfactoria. El problema puede desarrollarse de forma gradual con el tiempo o puede ser repentino y presentarse como una incapacidad total o parcial de participar en una o más etapas del acto sexual. La causa de las dificultades sexuales puede ser física, psicológica o ambas.

     Lo más común es que las disfunciones sexuales obedezcan a causas psicológicas como un bajo nivel de autoestima, estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, una historia de abusos sexuales, una mala relación de pareja, o simplemente un mal aprendizaje de las conductas sexuales. Igualmente es frecuente en personas que sufren de alguna dependencia, como el alcoholismo o los psicofármacos. Muchas drogas pueden intervenir en el proceso funcional de la excitación y el orgasmo. Otra de las causas frecuentes es un inadecuado perfil hormonal, en especial un bajo nivel de andrógenos. La testosterona es necesaria para mantener el deseo no sólo en el hombre, sino también en la mujer, aunque en ella los niveles normales son mucho más bajos.

     Cuando se llega a la conclusión de que el funcionamiento sexual es efectivamente anómalo, es necesario hacer una evaluación que sitúe el trastorno en el diagnóstico correcto. El aspecto más importante de este análisis es el diagnóstico diferencial entre causa orgánica y psicológica, si es situacional o general y si es de carácter primario o secundario.

     Entre las disfunciones sexuales más comunes encontramos:

-Deseo Sexual Hipoactivo: Inhibición de apetencia sexual persistente en el tiempo.
-Aversión sexual: Miedo irracional a la actividad sexual.
Disfunción Eréctil (Impotencia): Incapacidad para obtener o mantener la erección.
-Trastorno de la excitación en la mujer: Incapacidad para obtener o mantener la respuesta de lubricación.
-Eyaculación Precoz: Falta de control voluntario sobre la respuesta de eyaculación.
-Eyaculación Retardada: Retraso en la respuesta de eyaculación.
-Anorgasmia: Incapacidad de llegar a la fase de orgasmo, tras la fase de excitación.
-Dispareunia: Dolor en los genitales durante o inmediatamente después de la actividad sexual.
-Vaginismo: Contracción involuntaria de los músculos de la vagina que impide o dificulta la penetración.

miércoles, 10 de febrero de 2016

¿CÓMO SE ESTABLECEN LAS RELACIONES DE PAREJA? (PARTE I)

                          

Diversos autores coinciden en que la capacidad para amar, para relacionarse de una manera íntima con otra persona, para establecer un compromiso estable depende en gran medida, del grado de estructuración y organización de la personalidad. Las Habilidades sociales que se necesitan para iniciar  relaciones se relacionan con la habilidades conversacionales que se refieren a las destrezas que ponemos en marcha para iniciar, mantener o cerrar conversaciones, para concertar citas, introducirse en un grupo, la expresión de emociones positivas y negativas, el decir no, el expresar o recibir críticas o elogios, la asertividad que se relaciona con la defensa de los derechos personales, la expresión de emociones positivas y negativas.  

Así podemos reconocer dos elementos fundamentales que hacen posible las primeras interacciones entre una pareja, estos son, el lenguaje, el que nos permite dar a conocer y comprender nuestro entorno y sus implicaciones, tanto objetivas como subjetivas, permitiendo a su vez la producción y reproducción de los sistemas sociales; el otro elemento constituyente de la interacción social está dado por el intercambio que se establece mediante impostaciones de voz, gestos, signos y símbolos dotados de significado y sentido, que permiten el reconocimiento, por ejemplo de ciertos estados de ánimo, emociones, actitudes hacia los otros, además de otras características que estarán determinadas por las circunstancias y contextos específicos de nuestro desarrollo como seres eminentemente sociales. Así la comunicación, es decir, el proceso a través del cual los sujetos transmiten información a los otros, posibilita y potencia la interacción social y la posibilidad de entablar una relación íntima.

Es interesante reflexionar sobre lo que resulta más atractivo a la hora de interesarse sexualmente por otras personas. Sabemos que es posible que la respuesta a esa cuestión esté relacionada con el fin que se persiga a la hora concertar citas. Es decir, si la elección está encaminada a escoger a la persona con quien pretendes pasar el resto de tu vida, o si simplemente se trata de escoger a una persona para una relación casual o esporádica.

En las relaciones es frecuente que haya aspectos problemáticos y conflictivos, o bien haya puntos de vacío o desencuentro que no se acaban de llenar. Pero sí que podemos apuntar a una relación que sea lo más integral, plena y evolucionada posible. Para poder crecer juntos es importante tener un proyecto común, una dirección común. El objetivo no es el otro, sino que el otro sea un compañero de camino hacia el mismo objetivo. En la convivencia de pareja, la forma de comunicarse, el estilo de negociación utilizado en la resolución de los conflictos existentes y la visibilidad del  otro son aspectos que deben revisarse en etapas posteriores para que las relaciones íntimas puedan mantenerse a través del tiempo.


lunes, 1 de febrero de 2016

HABLANDO DE SEXO EN CASA



¿Cuándo empezar a hablarles a nuestros hijos sobre el amor y el sexo? Sin darnos cuenta hemos empezado a hablar con ellos desde el momento de su nacimiento y quizá antes. Desde el instante que sabemos que es "hembra" o "varón", comenzamos a tratarlos de una manera diferente de acuerdo al sexo al cual pertenecen. Allí comienza el diálogo sin palabras, con las actitudes que adoptamos con la elección de su ropa y juguetes. También hay otra clase de información que se proporciona a los hijos desde el momento en que nacen, expresada a través de caricias, mimos, contacto físico, besos; que les dicen que tocar, besar, acariciar son cosas agradables y placenteras. Igualmente el proceso de aprendizaje de la identidad y el rol sexual, así como buena parte de lo que conocemos sobre sexualidad, lo hacemos a través de la observación de los demás y no sólo por lo que se les diga, por lo tanto las demostraciones afectivas de la pareja, constituirán la educación sexual temprana del pequeño, reforzando la idea de que amar y tocarse es algo maravilloso. Con las actitudes que adoptemos estamos contribuyendo a formar su “mapa del amor” que será lo que determinará su sexualidad futura.

Al hablar de sexualidad con nuestros hijos la principal barrera son nuestras propias carencias y limitaciones, las emociones que proyectamos, los juicios de valor, nuestras miradas de aprobación o rechazo, la relación que tengamos con nuestra pareja, las experiencias que hayamos tenido, etc., que crean en nosotros mismos las dificultades que a veces nos impiden formar actitudes positivas en nuestros niños hacia la sexualidad.

A los niños hay que decirles la verdad comenzando por hechos simples e ir construyendo una información más compleja a medida que el niño va creciendo. Algunos padres al enfrentarse a una pregunta delicada pueden desear dar una respuesta verdadera, pero sentir al mismo tiempo que sus hijos no están preparados para conocer los detalles. Probablemente ambas ideas sean correctas, pero en lugar de desentenderse o dar una versión modificada de la realidad, es preferible optar por proveer la cantidad de verdades que el niño pueda manejar. Nuestros hijos no sólo necesitan información sino la confianza de poder hablar con sus padres sobre lo que les preocupa. Callar a los interrogantes de nuestros hijos es también una forma de educar; con el silencio y la evasión estamos enseñando que del sexo no se habla ni se pregunta; respondiendo a su curiosidad estamos generando confianza en el hijo, pues probablemente somos los padres la mejor fuente de información en lo que a veces no tienen que ver con lo estrictamente biológico, sino con los sentimientos, los valores, la libertad, los prejuicios.

Si la curiosidad de nuestros hijos supera nuestra capacidad de respuesta, no nos alarmemos, siempre se puede volver atrás, corregir errores, revisar conceptos gastados, o en todo caso reconocer nuestro desconocimiento, invitándolo a investigar juntos sobre el tema, lo que sí es importante es que ellos sepan de nuestra disposición a escucharlos, de crear puentes de comunicación. Si por el contrario le hemos dado mayor información de la que nos piden, o nos hemos puesto catedráticos, ellos se encargarán de hacérnoslo saber, ya sea aburriéndose o simplemente filtrando lo que responde a su interés del momento. Al contrario de lo que algunos piensan la información certera que le aportemos a nuestros hijos retardarán el inicio de los contactos sexuales precoces y motivaran a nuestros hijos a mantener conductas sexuales más seguras y responsables.

domingo, 24 de enero de 2016

LA NUEVA REVOLUCIÓN SEXUAL

       

     Una Nueva Revolución Sexual está en proceso desde el comienzo de este milenio.   Vivimos   una época   de   cambios   muy   importante,   ya   no   sólo   por   el   triunfo   de   los   movimientos   feministas   y   los   descubrimientos científicos de los últimos 60 años, ahora nos encontramos en la era de las reformas legales y jurídicas a favor de una nueva sexualidad. .   Las   condenas   públicas por  la expulsión   de   Gays   del   ejército,   las   nuevas   legislaciones   Europeas  y Norteamericanas a   favor   de uniones   legales   o  matrimonios   entre   personas   de  un   mismo   sexo,   y   la   “salida   del   closet”  de   decenas   de  importantes políticos y celebridades a nivel mundial, son un ejemplo de ello.

            Sumado a esto, los cambios de valores sobre lo que significa ser mujer o ser hombre, han producido una   extrapolación   de   éstos   a   una   esfera   más   global;   el   acto   sexual   ya   no   es   sinónimo   de   reproducción,   hoy   en   día también significa placer, satisfacción  y comunicación. Tampoco el  acto  sexual  es  equivalente a penetración, pudiendo tener   otras   manifestaciones   que   no   se   restringen   únicamente   al   coito.   Las   nuevas   generaciones   están   observando modificaciones  considerables  en  lo   que   se  refiere  al  papel  sexual  que  ancestralmente  le  correspondía   al  hombre  o  le correspondía a una mujer. Cuando se habla de papel o rol sexual hay que referirse al papel como ser humano sexual, es decir de ser capaces de sentir y de dar afecto, ofrecer ternura, ser generoso y compartir por igual las responsabilidades y tareas que suponer el convivir en pareja y tener descendencia.

            Hoy en día consideramos el sexo como un acto de gratificación, aceptamos el erotismo naturalmente en nuestra vida cotidiana, hemos sido bombardeados con publicidad explicita hacia nuevos modelos sexuales y hemos incorporado a nuestros   niños   y   adolescentes   a   una   educación   sexual   centrada   en   la   gratificación   de   la   pareja   y   al   control   de   las infecciones de trasmisión sexual. El mercado nos ha inundado con diferentes productos de fácil acceso para el control de   la   natalidad   y   de   instrumentos   eróticos.   La   internet   y   el   chateo   han   introducido   una   nueva   gama   de   actividades sexuales, como el cibersexo o el formar parejas por este medio.

            Esta nueva actitud cultural y moral nos ha permitido sobre todo a  las mujeres, a decir y decidir lo que queremos, disfrutar del sexo y de tener orgasmos; la desmitificación del autoerotismo y la masturbación convirtiéndola en una fuente recomendada de placer erótico; la Internet; la despenalización moral de la expresión afectiva del sexo; la aceptación de ancestrales religiones y tendencias espirituales que realzan el sexo entre la pareja y lo convierten un pozo de placer y de expresión   de   nuestros   afectos   y   sentimientos;   las   nuevas   concepciones   del   sexo   como   algo   positivo   que   no   debe negarse,   reprimirse   ni   abstenerse;   las   nuevas   políticas   educativas   a nivel global   y   políticas de   responsabilidad   social   tendientes   a proporcionar   a   sus   ciudadanos   la   máxima   información,   ofertando   fácil   acceso   a   los   medios   de   planificación   familiar, haciendo   frente   a   los   riesgos   en   la   adquisición   de   enfermedades   o   embarazos   no   deseados, tendientes a una educación sexual centrada en el placer y al mantenimiento de conductas sexuales seguras.


            Ha sido el estado, la familia, la escuela y en muchos casos la iglesia, quienes han ido trasformando la concepción de la sexualidad que hoy en día tenemos.  Todo ello aspirando a llegar a la libertad elemental de ser y aceptarnos a nosotros mismos.

domingo, 10 de enero de 2016

LAS FANTASÍAS SEXUALES


Las fantasías en general hacen que podamos evadirnos de las frustraciones de la vida cotidiana. Mediante la imaginación el individuo puede transformar el mundo real en lo que más le agrade, aunque sea algo inverosímil y efímero. Si bien la fantasía no es más que una divagación simulada de nuestra mente, puede contribuir a promover el entusiasmo, estímulo, aventura, goce y seguridad en uno mismo.

Las fantasías sexuales se inician en la niñez y aparecen con mucha fuerza en la adolescencia cumpliendo una función destacada en nuestra vida, como instrumento para combatir la rutina, inducir a potenciar la excitación, liberar las tensiones internas y facilitar ensayos imaginarios e inocuos de conductas jamás llevadas a la práctica.

El hecho de que una persona emplee una determinada fantasía sexual no presupone necesariamente que desee llevarla a la práctica. Muchas veces las fantasías se oponen a nuestras creencias y escalas de valores, pero, por tratarse de escenas imaginadas, deberíamos aceptarlas y sacar partido de ellas. Comúnmente fantaseamos para hacer todo aquello que no nos atrevemos o no queremos hacer. Alguna gente, lucha contra esas imágenes al considerar que es algo impropio. Sin embargo, los pensamientos y figuraciones no son actos. Se puede, por ejemplo, fantasear con personajes de ficción y eso no quiere decir que hemos sido infieles.

Siempre se ha pensado que los hombres tienen más fantasías sexuales que las mujeres, al igual que se ha acuñado por la creencia popular, que ellos tienen más necesidades sexuales. Pero quienes hemos estudiado el tema desde la sexología, afirmamos que existen muchas similitudes entre las fantasías de unos y otras. Las fantasías sexuales son el salvavidas de muchos hombres y mujeres con o sin pareja. Pero todo el mundo vivencia, en mayor o menor medida, esas imágenes y pensamientos sobre temas sexuales que nos llevan a sensaciones muy placenteras. Por medio de las fantasías, podemos hacer todo lo que nos gusta, no hay límites y la imaginación y la creatividad se desbordan. Es un terreno donde nada está prohibido y todo puede ser posible, aunque a veces nos asuste. Algunas personas comparten sus fantasías con la pareja mientras que otras, las guardan celosamente como algo íntimo o ante el temor de no ser comprendidas y se les intente buscar otras connotaciones que no tienen.

            Estas fantasías cumplen varias funciones como la de originar excitación y provocar excepcionalmente el orgasmo; sustituir experiencias inalcanzables; aumentar el placer durante la actividad sexual; facilitar la respuesta sexual previa a una experiencia; constituir una forma de ensayo de experiencias posteriores que producen mayor seguridad a sí misma/o sin exponerse a ningún riesgo y con total control.

 Las fantasías sexuales pueden ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento de placer, de juego, de creatividad. A partir de ellas, podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad. Las fantasías acompañan a muchas actividades pero muy especialmente a la masturbación. Algunas investigaciones han arrojado que más del 90% de los adolescentes, hombres y mujeres, tienen fantasías eróticas durante esa práctica. Son, por tanto, mecanismos de adiestramiento que disipan muchos miedos de la inexperiencia y por ello, más que sentir temores ante ellas, debemos reconciliarnos con una variante que puede darnos seguridad en nosotros mismos, además son una forma de autoerotismo que facilita las actividades sociosexuales. Las fantasías repercuten decididamente en las futuras experiencias sexuales y pueden servir, además, para evitar la rutina dentro del matrimonio.

viernes, 1 de enero de 2016

LA SEXUALIDAD HUMANA




     La sexualidad humana se extiende por casi todas las áreas de nuestra vida. La sexualidad implica mucho más que las diferencias físicas entre los hombres y las mujeres y va más allá del acto físico sexual. Entender nuestra sexualidad es esencial para determinar nuestras relaciones con las demás personas y para manejar apropiadamente nuestros deseos. Posee unos códigos biológicos definidos genéticamente, la estructura y la disposición de los órganos genitales responden de una forma perfecta a la función reproductora, la fisiología de la sexualidad está destinada al mismo fin.... A pesar de ello, trasciende totalmente su función biológica y cobra un sentido distinto al definirse como una relación íntima entre personas, siendo uno de los ámbitos donde la comunicación y la expresión de afectos pueden alcanzar el máximo grado de profundidad. 

     La sexualidad no sólo hace referencia a un campo más amplio que al acto sexual, "coital", también incluye una amplia gama de experiencias corporales y sensoriales placenteras. Según esto, podríamos definir como sexualidad la realización de actividades que generen placer en los ámbitos corporales y sensoriales. Dentro de esta definición podemos incluir actividades como las caricias, los besos, las cosquillas o el masaje y no conducentes necesariamente al acto sexual, al igual que determinados olores, miradas, tonos de voz y expresiones. La vivencia de la sexualidad corresponde al mundo de la multisensorialidad. Una inadecuada formación sexual o ausencia de información, tiene como consecuencia la formación de creencias erróneas acerca de la sexualidad y los comportamientos sexuales, que suelen perdurar durante gran parte de la vida, con las consiguientes repercusiones en la propia conducta sexual y en la forma de disfrutarla. 

     El control del estímulo sexual y su respuesta es una especie de círculo interactivo de influencias. En principio, hay un estímulo sensorial o imaginativo que desencadena un impulso que llega a la médula cerebral, y a través de hormonas e impulsos nerviosos se provoca la orden a los órganos sexuales para que se pongan en acción. En resumen, la sexualidad es una realidad que impregna la vida cotidiana, que nos impulsa tanto al amor como a las formas de agresión más violentas; que perturba los sueños de los adolescentes y alegra la senectud, que incrementa las ventas por publicidad, que es usada como arma de seducción o incluso como una forma de expresión artística.